Nueva Medicina
Germánica

La tercera ley biológica: Endodermo

“La nueva medicina germánica ofrece un sistema científico confiable que permite clasificar las enfermedades en función de los aspectos embriológicos”.

Dr. Ryke Geerd Hamer

Como anticipé anteriormente, la tercera ley revela el comportamiento de cada órgano y tejido de nuestro cuerpo. Esto es posible gracias al estudio y la actualización realizada por el Dr. Hamer en el campo de la embriología y la evolución. 

Desde el momento de la concepción, todo ser vivo inicia un proceso de crecimiento y reproducción celular, una especie de evolución acelerada (dentro del útero, en el caso de los mamíferos) a partir de una única célula, compuesta con la información genética de sus progenitores, hasta convertirse en un ser totalmente funcional con miles de millones de células.

Un punto clave en este proceso de gestación ocurre durante la formación del embrión trilaminar (este momento especial forma parte del inicio de la gestación, durante la tercera semana de desarrollo embrionario). Como el nombre lo indica, el embrión adopta una forma de disco plano compuesto por 3 capas de células bien diferenciadas. A partir de cada una de estas capas se desarrollarán todos los órganos y tejidos del cuerpo. 

FOTO EMBRION TRILAMINAR

La importancia de conocer el origen biológico y evolutivo radica en el hecho de permitirnos saber el comportamiento de cada capa en todas las fases de un programa biológico, por lo tanto, podemos entender y predecir, con precisión, los comportamientos de todos los órganos y tejidos que conforman nuestros cuerpos.

Durante millones de años, desde el comienzo de la vida en la tierra, los seres vivos fueron evolucionando en relación con las circunstancias cambiantes del planeta y complejizando sus estructuras, lo cual requirió de adaptaciones extraordinarias para administrar todas las funciones vinculadas con la supervivencia. Un centro de control resultó indispensable para organizar las funciones y tareas de cada célula que conforma cada ser. Como resultado surgió el primer cerebro, el cual debemos pensarlo como un ordenador que administra, organiza y ejecuta las tareas necesarias para el desarrollo de la vida. Aún hoy podemos encontrar este cerebro dentro de nuestro sistema nervioso central y lo conocemos como tallo o bulbo cerebral, formado a partir de la capa embriológica descripta como endodermo.

El tallo cerebral es el cerebro más antigüo, el primero en estar presente en los seres vivos durante el transcurso de la evolución. Posterior a este cerebro primitivo, el poder de la evolución se mostró biológicamente agregando otros dos centros de control para funciones específicas, los cuales conocemos ahora como cerebelo, médula cerebral y corteza cerebral, pertenecientes al mesodermo y ectodermo. A continuación explicaremos brevemente las funciones y órganos relacionados con cada una de las capas embrionarias.

Endodermo: características y comportamientos biológicos

La función y sentido biológico del ENDODERMO es cumplir con las funciones biológicas básicas y necesarias para el desarrollo, mantenimiento y perpetuación de un ser vivo.

La característica principal de esta capa embrionaria es el manejo de los “bocados”, o sea, todo aquello que es “necesario” para las funciones vitales. 

Un bocado en la naturaleza es algo real, un bocado de comida por ejemplo; pero los seres humanos en sociedad consideran “bocados” a elementos, circunstancias o cuestiones reales pero también simbólicas (en este caso significa que no son reales, como podría ser un insulto). Un insulto suele considerarse como un bocado que “nos tragamos y no queremos”, o bien que “no podemos digerir”; por lo tanto, podría generar una adaptación con el objeto de digerir ese “bocado”, iniciando una proliferación celular con el fin de tener disponible una mayor cantidad de células productoras de ácido en el estómago.

Los tejidos derivados del endodermo son controlados por el tallo o bulbo cerebral, que es la parte más antigua del cerebro. Es el lugar donde se encuentran los centros de control para los órganos del canal intestinal, comenzando por la boca y la faringe (incluyendo: glándula tiroides, glándulas paratiroides, esófago, estómago, parénquima hepático, páncreas, duodeno, intestino delgado, del apéndice, ciego, colon, recto y vejiga en el lado izquierdo del tronco cerebral).

Los alvéolos pulmonares, el oído medio y las trompas de Eustaquio, las glándulas lagrimales, la coroides, el iris y el cuerpo ciliar de los ojos, los túbulos colectores de los riñones, la médula suprarrenal, la próstata, el útero y las trompas de Falopio, las glándulas de Bartholino, las glándulas productoras de esmegma y la glándula pituitaria. La glándula pineal y el plexo coroideo se originan en la mucosa intestinal. Por lo tanto, son controlados desde el tronco cerebral.

Igual a las células intestinales que absorben (cualidad de resorción) y digieren (cualidad secretora) el “bocado de comida”, los alvéolos pulmonares “absorben” y “digieren” el “bocado de aire”, el oído medio y las trompas de Eustaquio el “bocado de sonido” , las glándulas lagrimales y la úvea el “bocado visual”, y los túbulos colectores renales recogen el “bocado de agua”.

Todos los órganos controlados desde el bulbo o tallo cerebral se derivan del ENDODERMO, la primera y más antigua capa germinal embrionaria. Debido a su origen en la mucosa intestinal, consisten histológicamente de EPITELIO CILíNDRICO INTESTINAL.