Nueva Medicina
Germánica

Fase PCL

En esta fase conocida como vagotónica, el cuerpo hace todo lo posible por reparar, destruir y/o restituir los tejidos adaptados en la primera fase o simpaticotonica. 

Como el nombre lo indica, el estado característico es el estado del “vago”. Es un estado de cansancio permanente, con sueño, hambre y cierta sensación de bienestar. Es obvio que todas las personas hemos pasado por algún estado vagotónico, ya sea leve, representado como un buen descanso de fin de semana, o bien pasar por un tiempo largo en la cama sin poder movernos y acompañado por manifestaciones más importantes como fiebre y dolores. 

A esta altura muchos lectores podrán comprender que existe una proporcionalidad entre la fase de reparación y la masa conflictual (como referencia completa de la fase simpaticotónica). Recordando el concepto de masa conflictual decimos que es la masa compuesta por la duración del conflicto multiplicado por el colorido personal (la forma que interpretó esa persona en particular su shock biológico). 

De esta forma, afirmamos que en caso de un conflicto el cual haya durado muchos años en actividad, ha generado una gran masa conflictual en forma independiente del colorido o dramatismo vivido por esa persona. En su opuesto podríamos describir conflictos de corta duración (incluso horas) pero experimentados con gran colorido los cuales desencadenan fases de reparación con gran sintomatología. Recordemos lo descrito anteriormente en relación con el estrés y la necesidad de resolverlo de forma inmediata, ahora agregando lo aprendido sobre su impacto en la segunda fase o fase de reparación biológica.

Al igual que la fase inicial, la fase de vagotonía o parasimpaticotonía presenta signos y síntomas generales que describiremos a continuación:

  • Aumento del apetito
  • Aumento de peso
  • Manos y pies calientes por vasodilatación periférica
  • Insomnio de conciliación (el sentido biológico es conciliar el sueño cuando los depredadores se van a dormir, precisamente después de las 3 AM, el objetivo es dormir tranquilos y reparar o restituir los tejidos previamente adaptados)
  • Secreciones de productos y desechos orgánicos generados durante la reparación biológica.

Además de estas expresiones generales, también se manifiestan los cambios en las adaptaciones especiales (el órgano o tejido en particular) generadas por cada programa biológico. En estos casos el comportamiento depende de la capa embrionaria involucrada. 

Por ejemplo, podemos mencionar que si interviene la hoja embriológica más moderna, conocida como ectodermo, durante la fase de restitución se presenta con relleno de las necrosis y úlceras, restitución celular o normalización de las funciones. En los casos donde está involucrado el endodermo suele haber necrosis caseosa de los tejidos adaptados con desintegración de tumores mediante hongos o micobacterias; también se asocia la aparición de fiebre y dolor. Avanzaremos y profundizaremos en los comportamientos de las diferentes capas embriológicas durante la tercera ley biológica, como así también sobre la fiebre y la relación simbiótica con los microbios en la cuarta ley biológica.

Respecto al dolor podemos decir que es un subproducto de la inflamación. Por definición la inflamación se presenta con 5 características y ellas son:

  1. Rubor por aumento de la vascularización de la zona para aportar los elementos necesarios para la reparación biológica, 
  2. Tumor a causa del edema generado por la vascularización y los mediadores químicos activados en la zona, 
  3. Calor que responde al aumento de vascularización y a las reacciones químicas,
  4. Dolor en relación con la expansión y activación de los receptores sensitivos en las áreas en restitución,
  5. Impotencia funcional con la cual se produce una limitación de los movimientos que tiene todo el sentido biológico, porque se necesita reparar antes de volver a enfrentar un conflicto, como así también existen motivos particulares para promover esta inmovilización (este ejemplo se presenta en fases de resolución de conflictos de huesos, donde el cuerpo impide los movimientos mediante el dolor con el objeto de evitar las fracturas “espontáneas” o frente a mínimos movimientos. El cuerpo conoce la fragilidad ósea generada en conflicto activo. El objetivo es reparar la úlcera generando un callo óseo que haga al hueso más resistente al estado previo del conflicto, para lo cual se requieren los ritmos y tiempos biológicos correspondientes).

Entonces, podemos afirmar que el mecanismo conocido como “inflamación” es el método utilizado por los organismos vivos para encarar todos los procesos de reparación biológica.

Siempre que exista reparación biológica habrá inflamación.

Con esto podría dar por suficiente, a fines prácticos para una comprensión rápida, la información general sobre la fase de reparación o vagotónica siempre teniendo en cuenta que cada tejido, el cual ya ha experimentado la adaptación correspondiente, iniciará su restitución o reparación. Entonces, además de la sintomatología general descrita, cada individuo presentará signos y síntomas propios a su adaptación específica. 

En esta etapa, y debido a la inflamación con su sentido biológico, suele presentarse el dolor, el cual motiva la consulta médica convencional. 

Me detengo unos minutos para explicar que cerca del 90% de los programas biológicos especiales y significativos de la naturaleza tienen su expresión orgánica más importante durante la fase de restitución o vagotonía. Se considera a la fase de conflicto activo como una fase fría, donde no suelen presentarse signos o síntomas orgánicos aunque sí se observan grandes cambios de conducta o comportamientos. 

En la NMG todo tiene un sentido, como bien lo expresa la 5 ley biológica y en especial si lo relacionamos con ejemplos de la naturaleza. Entonces, si aplicamos este principio por su opuesto, podemos comprender que NO tendría ningún sentido para un animal el sentir dolor, tener hambre o estar cansado cuando un depredador lo acecha o se encuentra bajo alerta, lucha o huida; porque es el momento de estar liviano, con la glucosa y la presión arterial altas y listas para la acción, porque si doliera o existiera impotencia funcional no podría escapar o luchar y eso representaría una muerte segura. 

Ahora podemos entender mejor porque los síntomas “aparecen” generalmente durante la fase de reparación, lo cual significa también que el conflicto ya ha sido superado (aunque pueda tener recaídas, las cuales explicaré más adelante). 

Sin embargo, al consultar con un médico de la medicina convencional, comienza un círculo vicioso con posibles choques biológicos por diagnóstico o recaídas inducidas en conflictos sensibles, como por ejemplo podría ser un conflicto de autodesvalorización (casi todas las personas han recibido algún diagnóstico catastrófico, o algún pronóstico fatal los cuales no tenían bases científicas, incluso un simple comentario o un gesto puede desencadenar un conflicto por sí solo). Comprender estos conceptos es totalmente necesario a la hora de plantear y planificar el camino terapéutico apropiado.

Durante el transcurso de la fase vagotónica se presenta un hecho muy puntual, conocido por la NMG en profundidad y totalmente necesario para lograr completar las 2 fases descritas en la ley. Este “evento” lo conocemos como crisis Epiléptica o Epileptoide (explicaremos sus expresiones y efectos en detalle a continuación). 

La CE representa el final de la PCL-A y le da inicio a la PCL-B, la cual durará el tiempo necesario hasta lograr la normotonía.

Existen sutiles diferencias entre la PCL-A y la PCL-B. Entre lo más característico podemos destacar que durante la fase PCL-A se detienen los pensamientos obsesivos sobre el conflicto, cambia la forma de diana en el FH originada durante la fase de CA, la presión arterial y la glucemia empiezan a retomar su camino a la normalidad. Durante la fase PCL-B se detienen los pensamientos compulsivos sobre el conflicto y aparece una sensación de bienestar dando camino a la desaparición completa de la adaptación y retorno a la normalidad. En mi experiencia, muchas personas alcanzan la normotonía y no la reconocen como tal. Quizás porque las últimas etapas de la fase PCL-B sean sutiles o bien, porque no solemos reconocer el bienestar y la felicidad, al contrario de lo que sucede con el dolor y el sufrimiento. 

Por último, y una vez completada la fase PCL-B, volvemos a la normotonía o eutonía que es el punto de partida inicial del SBS. Sobre este final de la adaptación biológica, podemos agregar que cada capa embrionaria tiene sus comportamientos específicos para la resolución o restitución del programa bien conocidos, predecibles y comprensibles observándose la capacidad de reparar en forma completa (volviendo al estado original), como también puede reparar con cicatrices las cuales, también, tienen un sentido biológico. 

Es destacada la capa embriológica conocida como nuevo mesodermo, o “grupo de lujo”, en la cual se observa que su sentido biológico es justamente llegar al final de la PCB-B. Esto es así porque la cicatriz generada por el programa refuerza el tejido “afectado” haciendo que hacia el final del programa el órgano o tejido sea más resistente. En esta capa embriológica la cicatriz, en sí misma, es el sentido biológico de la adaptación.