25. Embriogénesis: forma arcaica de anillo

La vida humana comienza con una célula única, que contiene todas las instrucciones para su crecimiento y desarrollo. A partir de la primera división celular comienza a multiplicarse hasta formar un grupo de células llamado blastocisto.

Dos semanas después de la concepción, el blastocisto se divide en tres capas germinales embrionarias: una capa llamada endodermo (interna), otra capa llamada ectodermo (externa) y una capa denominada mesodermo que se forma entre ambas. A lo largo de la gestación, estas 3 capas germinales embrionarias desarrollan todos los órganos y tejidos del cuerpo. Las tres capas germinales dan lugar a los mismos tipos de tejidos en todos los organismos animales.

Durante la concepción y gestación, el feto en crecimiento pasa por todas las etapas evolutivas; desde un organismo unicelular hasta un ser humano completo (filogenia). 

A su vez, durante el desarrollo de un individuo, desde la formación del huevo fertilizado hasta su muerte, los seres vivos pasan por distintos estadios, cada uno caracterizado por diferentes rasgos morfológicos, fisiológicos, comportamentales, Este proceso de cambio denominado ontogenia, ha ocupado a filósofos, zoólogos, biólogos evolutivos, embriólogos, etc. durante una parte importante de la historia de las Ciencias Naturales y Biológicas.

La teoría basada en que el desarrollo del feto (ontogenia) recapitula la historia evolutiva de todos los ancestros remotos (filogenia) fue formulada en el siglo XIX por el biólogo alemán Ernst Haeckel. 

Desde principios del siglo XX, la “ley biogenética” de Haeckel ha sido refutada en muchos frentes. El trabajo científico del Dr. Hamer ofrece una lectura nueva y extendida de la teoría de Haeckel al mostrar que el desarrollo evolutivo del organismo humano, incluido el cerebro, representa temas de conflictos biológicos que una vez fueron otros tipos de conflictos ocurridos en diferentes etapas de la evolución. Esto prueba que la afirmación de Haeckel es fundamentalmente cierta.

Como explica el Dr. Hamer, podemos agregar que:

“Sabemos por la ciencia de la biología y el estudio de la evolución que las primeras formas de vida eran organismos en forma de anillos, que consistían únicamente de intestino. En esta etapa temprana de desarrollo evolutivo, tanto la ingesta de alimentos como la eliminación de los mismos fueron compartidas por una apertura única, llamada GARGANTA. 

Posterior a la separación de la garganta y la aparición del orificio excretor, la sección de entrada de la garganta sirvió para la ingesta y digestión de los alimentos, la sección de salida regulaba la eliminación de las heces. Entonces podemos remarcar que el proceso de digestión de los alimentos mantiene una forma circular o de anillo.

Primero, es importante conocer la naturaleza de los mecanismos arcaicos de conflicto según nuestra evolución. Durante el llamado “período de la garganta”, la forma arcaica de anillo de nuestros antecesores evolutivos se rompió justo debajo de la garganta. 

Por lo tanto, la totalidad de la garganta previa se convirtió en nuestra boca y faringe. Esta ruptura ocurrió al tiempo que el epitelio escamoso, inervado por la corteza cerebral, ya había migrado unos 12 cm (para un adulto crecido) a través de la garganta dentro de la sección saliente del tracto gastrointestinal. Es por este motivo que hoy en día seguimos encontrando mucosa con epitelio escamoso 12 cm por encima del recto. En el cerebro, el control para las mucosas escamosas del recto, vagina, cuello uterino, vejiga, incluyendo los uréteres y la mucosa de la pelvis renal (llamado epitelio de transición), están ordenadamente acomodados cerca de los relés cerebrales de los descendientes del arco faríngeo de la garganta primitiva (ver grupo rojo, llamados nervios craneales). 

Hoy día, la boca aún contiene nervios bilaterales pares del tallo encefálico, con los nervios a la derecha para la entrada de alimentos, y los nervios de la izquierda para la eliminación de las heces. En aquellos tiempos debería ser un asunto muy complejo.

Un recordatorio de esa inervación dispuesta para el excremento es el reflejo del vómito. Por lo tanto, debemos reflexionar en qué forma figurativa podemos encontrar estos antiguos y arcaicos reflejos en nuestra vida diaria. Un bocado puede no ser un bocado, pero puede ser una casa, un trabajo, una herencia, una carrera de caballos o algo así.”

Es fundamental, según mi entendimiento, que se comprenda la dimensión y alcances de estos descubrimientos porque serán fundamentales para comprender los programas biológicos. Por eso solicito que recordemos siempre la forma de anillo, el cual se rompió dejando 2 orificios, lógicamente uno de entrada y otro de salida (incluso nos explica porqué tiene sentido el vómito por el orificio de salida, por ejemplo). Otro concepto remarcable es la invaginación del ectodermo para cubrir esas aberturas (lo cual explica la presencia de células ectodérmicas en el estómago o vías biliares, por ejemplo).

“El Cerebro”: Conceptos básicos sobre el Sistema Nervioso

Se considera que todos los seres vivos poseen un sistema nervioso. En el caso de los animales suele dividirse, y sólo por su ubicación corporal espacial, al sistema nervioso en sistema nervioso central (todo lo que está en el cráneo más la médula espinal) y sistema nervioso periférico (el resto, aunque parezca gracioso es así). 

Además, y según la función, suele dividirse el sistema nervioso periférico en Sistema Nervioso Somático (regula la función de los músculos esqueléticos de nuestro cuerpo, caracterizados por regidos mediante un control voluntario) y el SNA cuya función es administrar el resto de órganos, de forma involuntaria mediante regulación de músculos lisos, cardiacos o de las secreciones glandulares mediante el procesamiento, la comunicación y la traducción de información eléctrica en información química.

Tanto el Sistema Nervioso Somático como el Sistema Nervioso Autónomo, poseen un sistema de información aferente (del órgano al SNC), que luego pasa por áreas determinadas del SNC (todo lo relacionado con el SNA intercambia información especialmente el tallo cerebral), y la división aferente que son neuronas motoras que llevan información hacia los órganos efectores según órdenes precisas del centro de control. 

Todo árbol y toda planta todavía poseen “El Cerebro”. Lo mismo debería ser cierto para cada animal e incluso para cada ser humano. El “cerebro de la cabeza” es un “órgano” que refleja “El Cerebro”. Es por esto que los centros de control en el cerebro (que se observan como Focos de Hamer o FH en caso de un SBS) están organizados de la misma manera que los órganos en el cuerpo. Los centros de control en el tronco encefálico, por ejemplo, están ordenados empezando en el área dorsal derecha ( = mitad derecha de la garganta = ingreso de comida) y siguen, casi un círculo completo, en sentido anti-horario hasta el área dorsal izquierda ( = mitad izquierda de la garganta = eliminación original de la comida).

Otro concepto remarcable es que el núcleo de cada célula graba y retiene todos los SBSs (programas biológicos especiales y significativos) que son experimentados, o hayan ocurrido en el organismo. Durante el curso de un SBS, el “cerebro de la cabeza” no sólo produce cambios en los órganos sino que también lo hace a nivel cromosómico.